Gonzalo Cascón

Nací en el mes de agosto en la provincia de San Juan, realice mis estudios en Cerámica en la Escuela Superior de Cerámica Fernando Arranz, ciudad de Córdoba.
Mis estudios e intereses personales se enmarcan en el universo de las artes del fuego desde el año 2011 a tiempo completo.
Actualmente llevo adelante mi trabajo en mi Taller de Cerámica en Barrio Alberdi de la ciudad de Córdoba. Desarrollo mi trabajo en el ámbito de la docencia en el taller, el desarrollo y realización de obras, y una línea de vajilla gourmet para el mundo del té.
Participo de manera activa en seminarios, jornadas, muestras y exposiciones en distintos puntos del país.
Dentro de mis principales intereses se encuentra la experimentación de pastas experimentales y el juego de esmaltes de alta y baja temperatura, pasando por pastas de loza, gres, porcelana y paper clay.
He participado de exposiciones y ferias de arte. Desde el año 2008 recibí varias menciones y premios.
LA INUNDACIÓN (o el desorden de los fragmentos)
Ante la sublevación de un algo, yace un choque de ruptura como fuerza contrapuesta a esa energía que todo lo intenta arrasar.
O desaparece ese choque y todo se vuelve un desorden de fragmentos dispersos en una inmensidad no conmensurable.
Gonzalo Cascón, nos invita a transitar La Inundación como instalación. Nos sumerge y saca a flote repetidas veces para adentrarnos en la acción interactiva, en la vulnerabilidad que denota transitar el mundo hoy, en la posibilidad de percibir y desmembrar lo inevitable.
La Inundación, como fuerza motriz que nos interroga sobre el control, sobre los imprevistos, sobre la posibilidad del caos en nuestros días.
Cascón susurra a los oídos sobre lo acorazado, dialoga en un canto reverberante con su instalación anterior La Ola y resignifica un fluir de agua y fragmentos para buscar alternativas colectivas al ahogo. Apuesta justamente a lo colectivo para una resolución de la catástrofe, acompañando silenciosamente esa reconstrucción de realidad relativa.
Nos interpela, en palabras de Boris Groys “en un espacio de develación (en el sentido heideggeriano) del poder heterotópico y soberano que se esconde detrás de la oscura transparencia del orden democrático”.
MANU MAURINO
CBA/2019

Cascón X Larrecochea
Gonzalo trabaja el barro y lo trabaja como lo hace un niño: ensimismado, involucrado con el juego en pleno contacto. Experimentando, aprendiendo. De repente el barro es un mar que se extiende infinito, para volverse memoria tiempo después. O es metáfora de lo frágil, y pequeño que debe preservarse con cuidado.
Mutuamente el artista y el material, van sufriendo transformaciones, van mutando.
Si uno está atento al dialogo que ocurre en ese encuentro podría decirse que oscila entre la irreverencia y la admiración. Relación que tienen dos que se conocen hace tiempo y saben de sus secretos, sus puntos flacos y potencias, de su complicidad…
En esta obra Gonzalo explora otra vez la vulnerabilidad y la fuerza arrasadora de lo cotidiano que nos atraviesa como presencias polares y constitutivas, siempre actuales. Y nos hace participar de ambas.
Javier Larrecochea
Desgarrar,lo desgarrado, lo que desgarro, desgarrarme, que me desgarren.
Esta acción tan simple y tan profunda, no sólo deja marcas en los materiales sino que en la repetición instantánea y casi eterna que se repite como un mantra empieza a calar hondo en el interior de cada uno, y en mí y me hace dar cuenta que este desgarro, también es parte de lo arrasado. En palabras del poeta Hugo Mugica: "EN LO HONDO NO HAY RAÍCES. HAY LO ARRANCADO". Porque éste desgarro va convirtiendo en girones nuestras partes internas. muy internas y muy guardadas, que empiezan a salir a flote.
Cuando uno hace acciones repetitivas, pero cuando esa repetición se vuelve casi uno oración lanzada al infinito para exorcista los fantasmas. Ciertas acciones nos dejan marcas muchas veces estas marcas nos ayudan a darle un nuevo significado que nos ayuda solamente a transitar, a pasar por nuestras zonas frágiles, nuestras zonas de jaladas, estas zonas arrasadas que no suelen ser las más lindas y las más venturosas. Pero son las que cada uno arrastramos, las que llevamos con Mucho peso, y a veces sin darnos cuenta porque ese peso se acomodó y nos hace caminar lento o raro o con dificultad pero nosotros creemos que es lo normal, porque nos acostumbramos. Porque nos dijeron que había que acostumbrarse y que esas cosas pasan y que a cada uno le toca llevar esa carga del desgarro. Que le tocó por un Dios muchas veces imaginario o no, pero es casi la predeterminación de la culpa y del acarrear algo que nos toca.
Porque algo debemos haber estado pagando o algo estamos pagando. Y éste desgarro casi repetido hasta el hartazgo se complementa con una tarea repetitiva del enrollador. Del enrollar distintos módulos, distintas partes que esté desgarro se ve encapsulando y se convierte en miles de desgarros encapsulados que tienen un peso, que tienen una rigidez que van a estar pendiendo sobre nuestras cabezas como la espada de damocles.
La idea de la inundación es poder atravesar nuestros desgarros, nuestro avasallamiento, el avasallamiento propio y el avasallamiento de otros. Estas cosas tristes que nos han enseñado a q deben llevarse sin prisa y con calma y sin decirnos que podemos no llevarlas.
La idea es que en el momento de la inundación se convierte en una fiesta para que entre todos resignifiquemos estos desgarros estas cápsulas este dolor que nos arrastra y que también arrasamos. Se convierte una fiesta comunitaria para poder apreciarla y liberarla junto con otro. Porque la única forma que se puede salir de todo esto yo creo que es con el otro, acompañando, estando, mirando y a veces solamente estando. Estando con el otro y diciéndole que también cuesta, también nos duele.
También estamos desgarrados, pero con el otro se puede salir. Es casi una celebración la inundación, para poder arrasar nosotros mismos con estas vidas llenas de experiencias de desgarros.
Gonzalo Cascón
LA INUNDACIÓN. INSTALACIÓN DE SITIO ESPECÍFICO en LUCERA en PAPER CLAY. MEDIDAS VARIABLES. 2019






Fragilidad
El ser humano es vulnerable. Somos como una botella de cristal que si cae, se rompe. Una ráfaga de viento puede hacer caer un árbol y terminar con una vida. Un conductor puede arrollar a alguien en la carretera y llevarse su vida por delante. El corazón de una persona se puede parar.
Hemos perdido la conciencia de lo frágil de nuestra existencia.
Nos cruzamos
Nos entrelazamos
Nos rechazamos
Nos agrupamos
Nos encontramos
Nos repelemos
Nos lastimamos
Nos sanamos
Nos fusionamos
Nos gregamos
Nos excluimos
Nos incluimos
Nos confrontamos
Nos complementamos
Nos traicionamos
Nos amamos
Nos mezclamos
Nos separamos
Nos casamos
Nos cazamos
….
MARÍA TERESA CASAZZA sobre la obra de GONZALO CASCÓN
Gonzalo Cascón trabaja el barro en el que el fuego es el protagonista. Posee un gran dominio técnico, con innovadoras propuestas estéticas donde confluyen, además de su imaginación y técnica, una sensibilidad particular. Las formas son muy sintéticas y puras con superficie lisa. Trabajar con barro le permite explorar la libertad de convertirse en vehículo de creación para sorprender.
En esta muestra su obra se refiere a la fragilidad de los vínculos: la de estar conectados por la tecnología y estar sin contacto. Esa fragilidad es la que tiene en vilo nuestra interacción y nuestra entrega amorosa con el otro. La mayoría de las veces no lo conocemos personalmente pero creemos que sabemos más de lo que en realidad nos deja ver y dejamos que nos muestre. De igual manera, mostramos una parte nuestra que a veces es una capa frágil que tratamos de vender como fuerte y rígida y, paradójicamente puede ocurrir que los desencuentros de algunos sean los encuentros que hacen fuertes a otros.
La fragilidad de las relaciones es como el barro que toma fuerza con el fuego pero si presiono un poco se puede romper aunque parezca que está más duro que antes de pasar por el mismo fuego.
Obra










FAVELA, Paper Clay cerigrafiado,1°18x13x40, 2°19x13x32, 3° 10x8x26 - 2015


HECHOS, Foto Ceramica, base de 40 x40, 2016.

ENROSQUES, paper clay de gres, 25x30x20, 2016


Tramando, Paper clay quema a leña, 35x27x42, 2016


