Marta Rivero

Me desarrollo tanto en el arte como en la arquitectura (mi profesión). Ambas disciplinas están vinculadas en mí hacer como proceso de pensamiento y abordaje, sobre todo como modos de ver.
El paso por la maestría de antropología en la UNC vino a profundizar y ampliar el tema del hombre, el colectivo y su contexto, están presentes en mi obra y en el proceso de escritura que hago en forma paralela, no es uno sin el otro.
La línea me permite mantener el diálogo con la obra, va armando la estructura sobre la que me apoyo. En un ida y vuelta, de la figuración a la abstracción, y viceversa, la línea, como cinta de moebius arma la topografía del tono que necesito para decir algo sobre el amor, y la muerte.
Es el decir de la locura, como tema central, que en su inversión o contra relato, arman un mundo posible.
---> nodo 1.3 - 2019
Recorrido de obra | Marta Rivero
La obra se estructura desde las series. Con ellas dialogo en una especie de dialéctica con la imagen mientras la voy construyendo, a veces abstracción a veces figuración, a veces texto. El dialogo es con la línea. La línea es central en mi trabajo.
Las series actúan como andamiaje de construcción para la formación del cuerpo de obra. Es un viaje que se puede puntuar en el 2007, aunque los viajes vienen siendo siempre, comienzo a trabajar conceptualmente la obra con Juan Doffo (artista visual), o por lo menos comienzo a pensar la obra desde la serie, en aquel momento la serie Cabezas me permitió construir un espacio de pensamiento a través de las artes visuales, aunando las piezas conceptuales con las visuales; aparece el primer esbozo de cuerpo de obra.
Mi trabajo es en paralelo taller/análisis.
En el 2014 ya establecida en Córdoba comienzo un proceso de análisis de obra con Eduardo Medici (Artista Visual) a quien considero mi Maestro y con quien continuo hasta la fecha dialogando sobre arte, junto a Pablo Díaz Caballero (Psic.) en análisis durante dos años, 2014 al 2016, comencé a trabajar con dos series que son los cimientos de las series actuales, las series Imposible 1 hueco y la serie 3 Tramas.


Actualmente y desde hace dos años continúo en un proceso de búsqueda incorporando la literatura en clínica con Victoria Martin, y con Christian Barce (Psic.) en el espacio del análisis.
La dialéctica en mi obra actúa como el vegetal en el proceso de calcar, levanto lo dicho como se levanta una imagen en el vegetal para modificarla, o afirmarla. La dialéctica da origen a la obra, sea pintura, dibujo, o texto.
Nombrar las series es la excusa para poder hacer relaciones simbólicas. Actúan como anclajes temporales, de ellos me tomo, son seguridades necesarias para poder decir luego algo y poder desarrollar un mundo posible a través de ellas.
El recorrido de mi obra nombra no solo mi mundo sino el entramado entre los acontecimientos, los encuentros y los vínculos que me rodean, todo eso hace posible una obra, nunca es solo desde uno, sino que uno es solo canal por donde circula todo lo mencionado y es en ese punto donde la obra deja de pertenecernos y toma cuerpo propio.
En la lucha entre tú y el mundo ponte de parte del mundo –dice Kafka
Teresa Maluf, (artista visual), me invita a exponer en Nodo 940. Me tomo un tiempo para pensar que llevare, pues Nodo 940 tiene un modo particular de trabajar y de presentar a los artistas. La manera de trabajar de Nodo me es completamente empática, pues abre espacio, que abre espacio, que abre espacio; no podría describirlo de otro modo. Entonces decido hacer un recorrido de obra del 2014 al 2019, como haciendo un paralelo de aperturas, de un trabajo a otro, a otro, a otro, atravesando la obra con una línea de tiempo imaginaria. El tiempo, como unidad, se antoja diferente en el arte y en la literatura. Tomo piezas para armar una línea imaginaria entre mis trabajos que no necesariamente es cronológica sino morfológica.
Comienzo entonces con la serie Imposible 1 Hueco y 3 Tramas en un trabajo sobre mis sueños y la posibilidad de atravesar a otro espacio. Llevo nota de mis sueños junto a notas de análisis como diario personal.
La serie de los huecos me permite re simbolizar espacios por donde atravesar, quedarme o dejar entrar nuevos aires. Aparece la posibilidad de más de 1 hueco, uno solo es imposible, y a través de estos huecos puedo recorrer el espacio de las tramas que se van armando en este nuevo mundo. Las tramas con las que trabajo son 3, como capas o layers horizontales:
1- la de la vida cotidiana con los seres que nos rodean, 2- la del mundo onírico, y 3- la de los acontecimientos, encuentros con otros o con situaciones.
Los huecos van a ser los canales transversales que unirán estas capas en puntos narrativos posibles. Mientras trabajo en estas series, por “casualidad” llega a mi el poema “La Soledad” de Marta Elena Caballero, al leerlo supe que llegaba a mis manos ya con un sentido dado desde antes, las cosas están en su potencial antes. Mi obra se gesta antes de la obra en esta dialéctica, no se sabe a veces que es primero, aunque creo que siempre está la obra antes.
Aparece la poesía como lenguaje posibilitador y constructivo que me deposita en la serie La Casa, serie que comienzo en el 2017. La Casa se deja habitar ahora desde la poesía, y se vuelve central en mi obra en ese periodo, retomo la poesía y la prosa poética en mis textos. Comienzo un trabajo de calado del texto, calcándolo, trabajo desde su sintaxis, el poema me permite jugar con los verbos, los sustantivos, los adjetivos, quitando los sustantivos en varios ejercicios con una matriz de papel vegetal donde calco cada palabra como un rectángulo, como un ladrillo constructivo, se leerá como una estructura, los adjetivos, adverbios y verbos, como una piel, y aparecerán los huecos (imposible 1) de los sustantivos, que son “las cosas”, que en el paso del tiempo al ser tangibles, nos dan un marco real de aquí y ahora, se desgastan, se rompen, quito lo que se toca para abrir el espacio de lo intangible. Puedo, entonces, maniobrar en un proceso creativo y morfológico de un mundo que se y me modifica. El contenido del poema queda relegado a la posibilidad estructurante del mismo. La soledad de la que habla el poema esta desde antes de su estructura y allí radica mi decisión de dejar de lado el contenido.
El poema al ser trabajado desde la sintaxis, queda transformado en rectángulos, vacíos o llenos que dan la apariencia de un ladrillo. Con el ladrillo aparece la serie Casas en la que trabajo con Jonás Perea Muñoz (artista y arquitecto). El ladrillo por fin construye la casa que albergara el poema Soledad, el habitar se llena de poesía.
Trabajamos con la casa opaca de madera donde los límites de estos muros ciegos resguardan en la intimidad a quien la habita, a quien sueña en lo más íntimo de su ser, es el ser que sueña en su propio interior, en el mas acá; y la casa transparente que es habitada por el que sueña con los límites del cosmos, su ser se encuentra consigo mismo en la inmensidad del más allá, los muros son los límites del universo.
Desarrollo dos series de dibujos a partir de la Casa: EROS Y CASA, ambas trabajadas desde el montaje pues para su puesta final, la obra pasa por vegetales, obra directa trabajada en tintas y acuarelas, digital, fotografía y pasaje al negativo, se invierten los colores, y finalmente vuelve a ser intervenida con tinta. Es la idea del cine y sus ediciones llevadas solo a los momentos estancos del dibujo en varias fases, la línea, como proyector, será el movimiento del pasar de la película que no se ve pues solo se presenta el resultado final como obra visual estática, sin embargo al verla me preguntan ¿cómo se hizo?, algo de ese movimiento anterior de fragmentos que no es lo fragmentario queda ligado a la obra y aparece el deseo de querer saber cómo fue ese proceso que la trajo hasta la obra final, cosa que no pasa con la obra directa.
La línea en los últimos trabajos me deja incorporar el tono de la voz, como metáfora de todo humor hipocrático orgánico, que invisible a través del puntillismo sumado a las estructuras de sostén que son la arquitectura de las urbes, son los muros que murmuran historias. En estos últimos trabajos aparece la búsqueda de las topografías del tono armando pliegues posibles de vínculo entre los opuestos, sólido/blando, masculino/femenino, lo dicho/no dicho etc., donde no hay grieta ni corte, los intersticios son solo momentos plegados de una topografía que se puede trazar en infinito, y la tensión que la misma tiene está ligada al fin. Trabajo en una integración de los opuestos para dar lugar a que aparezca el vacío como concepto de búsqueda. Mis sesiones de análisis con Christian Barce (Psic.) y las conversaciones y encuentros con Eduardo Medici (Artista Visual) son parte de este proceso de obra.
A partir de este año salgo al volumen en un taller que armamos con Rafael Sucari (Artista Visual y escultor) experto en el tema de la escultura en diferentes soportes con quien además de dar el taller comparto literatura y largas charlas sobre el arte, la vida y el devenir.
La mirada de Alejandro Dávila en la puesta final de mi obra es clave, pues la integra al circuito del mercado. Esa puesta es una maniobra imprescindible hoy en día para nosotros los artistas que trabajamos encerrados en nuestros talleres, poner en dialogo a la obra con el mercado es el dato que no debe faltar, es una puesta a punto, aunque con el mercado hay que coquetear pero con un pie por fuera de él para no quedar atrapados, dice Medici.
Es el viaje de una equilibrista de circo cruzando una cuerda.
(Ref. Cuento “La 024” – Marta Rivero 2018)



