Inaugura el 24 de mayo de 2019


En juego | Editorial

Poner en juego el espacio de destino de una obra no es tarea fácil. Se interpolan variables muchas veces en apariencia incompatibles. El espacio habitado por una obra de arte se transforma y la obra toma rumbos sensibles diversos según el espacio.

Nuestra galería habita lugares comunes semi-públicos en el primer y segundo piso del Paseo Muñoz y también en la imponente lucera de este edificio emblemático ubicado en pleno centro de la Ciudad de Córdoba. La tarea curatorial es signada por la propia estructura de una galería no convencional, no es un “cubo blanco”, ventanas, luces, puertas, oficinas son partes ineludibles a la hora de accionar curatorialmente.

Presentamos 9 artistas cuyas instalaciones, en su mayoría, conviven con este lugar poco ortodoxo de forma contundente y amable.

Y aunque sigamos con los desafíos espaciales muestra tras muestra no dejamos de hacernos las mismas preguntas que Martin Heidegger en su texto “El arte y el espacio”:

¿Acaso corporeiza el espacio? ¿Se adueña la plástica del espacio? ¿Es  la plástica una dominación del espacio? ¿Responde entonces la plástica a la conquista tecno-científica del espacio?

 

Redacción Arte en Revista

junio. 2019

nodo 1.3

En esta oportunidad contamos con nueve artistas que habitan el espacio con sus obras. Los recorridos propuestos nos llevan desde la línea delicada y efímera hasta la contundencia volumétrica en Lucera.
Mariquita Quiroga presenta la primera etapa de uno de sus proyectos de gran formato y se nutre de la compañía de artistas como Lucía Contato y Silvana Montecchiesi en dibujo, Ernesto Ochoa en objetos y Mariana Salina con su Caperucita Roja empoderada.

Teresa Maluf nos propone una puesta con esculturas geométricas abstractas en donde la curva predomina en diferentes variables. Mientras que Marta Rivero nos induce a dialogar con su obra de diferentes procesos mediante la línea y la palabra.
En lucera Alejandra Daoiz quiere y desea un mundo mejor. Su mapamundi geométrico a modo de móvil aéreo nos presenta un deseo de futuro a color con curaduría de Claudio Cassia.
Luis Ponce, con curaduría de Ana Grúdine se pregunta y nos pregunta ¿Cuántas vidas has vivido dentro de ésta vida? Y con ese inquietante interrogante nos propone un confesionario y retazos que recorren ambos pisos.

Gabriela Barrionuevo


UN MUNDO | Claudio Cassia

Alejandra dice:
...“desde el dibujo y la escultura hay una construcción de una línea simple. Dando así fuerza a la mirada del mundo que quiero”...

En lucera Alejandra Daoiz quiere y desea un mundo mejor. Su mapamundi geométrico a modo de móvil aéreo nos presenta un deseo de futuro a color.

Se pregunta y nos pregunta ¿Cómo habitamos el mundo que vivimos?
Su obra está compuesta por módulos geométricos suspendidos en el espacio que nos remite a un mapamundi conceptualmente lúdico. Los planos que cortan el espacio, la línea que irrumpe y el color simbólico de cada continente reconfiguran el planisferio según la visión de la artista. “Eu quero um novo mundo” es una utopía que nos invita a caminar juntos.

Esta idea que cruza la propuesta de Daoiz en lucera, fue impulsada en gran medida por este fuerte deseo de vivir en un mundo mejor, de esta forma vemos en esta producción un modo distinto de abordar lo escultórico en relación al espacio. De este modo la obra habita el espacio como la artista habita el mundo.


Claudio Cassia. 2019


LA HISTORIA DEL ARTE ES HOY

El problema del tiempo II | Antonia de la Torre

Como decía en mi columna anterior, el problema de la representación del tiempo en la obra de arte es inabarcable y, de hecho, continúa obsesionándome… es por ello que lo retomo en estas líneas ¡a riesgo de ser reiterativa! Me sirve de excusa la evidencia de las múltiples maneras en que los artistas han abordado la cuestión a lo largo de la historia.

Henri Bellechose –pintor de la corte de Borgoña en épocas del gótico tardío- realizó, en 1416, un retablo al óleo que se encuentra en el Museo del Louvre y que ilustra el martirio de Saint Denis. Estamos ante un verdadero relato cinematográfico conformado por cuatro secuencias que deben leerse partiendo de la imagen crucificada de Cristo. Ésta constituye el eje compositivo a la derecha del cual vemos a Saint Denis, encerrado en el calabozo de un castillo medieval, en el momento de recibir su última comunión de manos de Jesús que viste un manto de un azul intenso con un motivo floral dorado. A la izquierda de la cruz se suceden dos instancias del martirio del Santo: primero su aproximación al suplicio acompañado por otros mártires; por delante de ellos –en un tercer momento del relato- el verdugo levanta una enorme cuchilla que ya ha cercenado la mitad del cuello del santo. A los pies de la cruz –cuarta instancia del martirio- yace la cabeza del mártir al lado de su cuerpo de cuyo cuello mana sangre.

La descripción naturalista que vemos en el gesto del verdugo levantando el hacha, los detalles sangrientos de la decapitación, las referencias al paisaje (rocas de una montaña, castillo) contrastan con la idealización del fondo dorado y la presencia de lo sobrenatural: Dios padre por detrás de la cruz rodeado de angelitos. Todo ello hace de esta obra un ejemplo paradigmático del gótico tardío, o internacional, y marca ese momento esencial de la historia del arte en que se preanuncia la ruptura que significará la irrupción del Renacimiento.

Esta obra cuasi cinematográfica está en la tradición de muchos tímpanos de iglesias medievales que relatan los pasos sucesivos del día del juicio final: la resurrección de los muertos, la presentación ante Dios para el pesaje de las almas y la selección entre elegidos y condenados: Tímpano de la catedral de Autun, Francia. (Imágenes 2 y 3) En el friso inferior se ve una escena de la resurrección de los muertos en la que unas manos sacan un cadáver agarrándolo por la cabeza! Escenas de una película de terror!

Estos dos ejemplos ilustran la ruptura con la tradición del tiempo circular que describe Mircea Eliade (1951) en El mito del eterno retorno. El concepto de lo cíclico no puede ser aceptado por la tradición judeo-cristiana que concibe el tiempo de la historia como una línea que desemboca en la salvación del hombre. La linealidad del tiempo que propone el Cristianismo supone un comienzo y un fin. La vida del hombre transcurre entre el nacimiento y la muerte así como la doctrina cristiana está marcada por presencia de Cristo en la tierra y su sacrificio en la cruz. En ese lapso de vida y muerte el hombre pone en juego todo su destino: lo espera la condena o la gloria eternas. Esta idea es la que marcó la producción de los artistas preocupados por el tema hasta el fin de la modernidad. La historia de secularización del arte nos conduce hoy a contemplar ciertas obras de arte en las cuales, los artistas reinterpretan, dislocan, reconstruyen la idea del tiempo y del espacio; obras en las que este problema se complejiza y en las que se plantean cuestiones novedosas con respecto al arte clásico.

Un salto de la Edad Media al siglo XXI nos lleva a la Documenta de Kassel de 2012. En ella,Yan Lei (China 1965) presentó una acción que le tomó todo un año realizar; de hecho fueron 360 días según el calendario chino. Cada día pintó una imagen escogida de Internet; la causa de su elección era aleatoria: porque la imagen le gustaba, porque era famosa, porque sí… Instaló sus 360 pinturas en una sala que si bien era espaciosa, no alcanzaba para exponerlas de manera tradicional, como se hace en un “cubo blanco”: estaban abarrotadas, ocupando inclusive el techo y las que no cabían estaban en estructuras corredizas especiales y para verlas se exigía un esfuerzo por parte del espectador Para acentuar la idea de tiempo, cada día Yan Lei retiraba una obra de la sala y la llevaba a un taller mecánico próximo en la que era recubierta con una pintura industrial de color uniforme y brillante usada para la carrocería de los autos. De las 360 obras se cubrieron sólo 100, los 100 días que dura la Documenta. Se trataba de una obra muy atractiva: visualmente colorida, de imágenes sugestivas para cualquier persona interesada por el arte: copias de obras de Warhol, Boticelli, Durero, Ticiano, además de publicidades conocidas, imágenes de lugares, etc.
La obra de Yan Lei remitía de manera explícita al paso del tiempo: en la percepción de cada espectador se realizaba una experiencia del presente inseparable de aquellos condicionamientos impuestos por el autor: 24 horas para pintar un tema copiado de Internet, 360 días para hacer 360 obras! Y por otra parte el presente de la experiencia personal de cada espectador sólo duraba 24 horas: al día siguiente la muestra ya no era la misma: alguna imagen había desaparecido para dejar lugar a una superficie monocroma, industrial, sin ningún valor artístico. En esta instalación, llamada Limited art Project, Yan Lei puso en cuestión varias cosas: la idea de la permanencia de la obra de arte, el tema de la apropiación de imágenes, el valor cuantificable de las obras, el carácter efímero del arte contemporáneo… Un conjunto de problemas que emerge frecuentemente en la actualidad.

24 horas para hacer una pintura… Es la misma restricción que se auto-impuso On Kawara (1932-2014) en su serie Today. Comenzada en 1966 en Nueva York, cada obra de esta serie, representa la fecha de un día en un formato determinado. A esa pintura On Kawara adjunta un ejemplar de algún diario local y si es posible una serie de datos referidos al día en cuestión que deben ser escritos en el idioma del lugar. En caso de no dominar esa lengua On Kawara opta por el esperanto. Si no puede cumplir con las condiciones fijadas el artista destruye la obra inconclusa. ¿Qué significado atribuir a imágenes tan poco elocuentes? ¿Una simple prueba de vida? Pareciera que fuese así ya que esta interpretación se refuerza por una serie de telegramas que On Kawara enviaba a sus amigos con la leyenda: “I am still alive” (Sigo vivo). La mayoría de la obra de este artista japonés revela su obsesión por el tiempo, su transcurrir (cf. Un millón de años), y también por el espacio, el lugar del mundo donde se hallaba y que documentaba por medio de los periódicos locales. Viajero incansable, recorrió innumerable cantidad de países; esos recorridos conforman el cuerpo de su obra I went.

Para finalizar no puedo evitar remitirme a Georges Didi-Huberman que, en Ante el tiempo (2006:11), escribe su célebre frase “Siempre, ante la imagen, estamos ante el tiempo”. De manera mucho más modesta, en estas líneas, he pretendido solamente reflexionar sobre las estrategias que han sido puestas en práctica por algunos artistas para incluir el tiempo como tema de sus obras. Me parece oportuno evocar a Benjamin (citado por Didi-Huberman, ibid.339) cuando dice que “la imagen es (…) la forma construida y resplandeciente a la vez, de un choque fulgurante donde el “Otrora” encuentra el “Ahora” en un relámpago para formar una constelación”. Con estas palabras tan sugestivas me despido hasta la próxima columna.
Antonia de la Torre


BIBLIOGRAFIA
DIDI-HUBERMAN, Georges. Ante el tiempo. 2000,Paris: Ed. De Minuit. 2006, Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora. Trad. Oscar Antonio Oviedo Funes.
ELIADE, Mircea. El mito del eterno retorno. 1951, Paris: Editions Gallimard. 1968 Buenos Aires: Emecé editores. Trad. Ricardo Anaya.
GONZALEZ RIOS, José. ¿Qué es filosofía? 2014, Buenos Aires: Biblos.


Lic. Antonia de la Torre
Córdoba. 2019



Curaduría y montaje

Inauguración