Mariana Salina

Nace el 8 de julio de 1983 en Córdoba, Argentina, graduada de la Universidad Nacional Córdoba (UNC - Universidad Nacional de Córdoba) con una licenciatura en Bellas Artes. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Blas Pascal. Genera proyectos junto a la Editorial de cómics de Córdoba, "Llanto de Mudo", y la revista Clítoris de Buenos Aires. Soy miembro de BANDA DIBUJADA, un colectivo de cómics que promueve la alfabetización a través del arte secuencial entre niños pequeños. Expone en diferentes espacios desde 1998 con recorridos que abarcan desde grafica del comic hasta el grabado y la ilustración. Cuenta con premios y menciones de carácter internaciones entre las que se destacan la Distinción especial en el Concurso Internacional de Poster de la UNESCO en París y la mensión en la convocatoria “Dibujo” organizada por la embajada de Japón. Completa su actividad con acciones de gestión en diversos espacios como el Centro Cultural España Córdoba, la Universidad Blas Pascal, el Goethe Institut, entre otras


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Caperucita | girl power

Las reversiones y resignificaciones que han tenido los diversos cuentos de hadas clásicos, han sido muchísimas a lo largo de su historia. Lo que siempre parece inmutable, son sus personajes, que ocupan uno u otro rol dentro de la obra, pero que siempre están ahí.
En tiempos de actual apogeo del feminismo y el girl power, podríamos dotar a una Caperucita de cierta capacidad de fuerza propia para acabar ella misma con la figura tenebrosa del Lobo. ¿Por qué encomendarle esa tarea al Cazador si es ella misma como protagonista que puede hacerse cargo de sus miedos, de su emergente sexualidad y de su valor?
Sí se necesita un hacha para darle fin al Lobo, pero esta vez el Cazador se la entrega a la niña (ya no tan niña), muy a pesar de su dolor de tener que hacerse cargo de algo que no deseaba. Al fin y al cabo, siempre es necesario saber utilizar un arma, nunca se sabe si los lobos aparecerán nuevamente.