José Koropecki

Mi nombre es José Francisco Koropecki, nací en Cerro Azul provincia de Misiones el 12 de abril de 1984. En el año 2003 me trasladé a la ciudad de Córdoba en donde inicie mis estudios en la carrera de diseño industrial en la Universidad Nacional de dicha ciudad. En el año 2004 comencé a trabajar en el taller del escultor José María Suhurt como su ayudante y alumno, desde ese entonces me dedico exclusivamente a la escultura y especialmente al constructivismo. Expuse en diversas galerías de Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y mi provincia Misiones, así como también en ferias de arte en Holanda y Miami Estados Unidos.


---> nodo 1.2 - 2019

Somos los ríos

José Koropecki, Héctor Quiroga.


José Koropecki nació en Misiones, su conexión con el hacer del arte comienza desde pequeño en el taller de su padre a través del material con el que hoy se expresa, la madera. Su formación académica combinó la escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba y el taller del artista José María Suhurt en donde sus trabajos creativos fluyeron a través de la escultura y la orfebrería , oficios que hasta hoy sigue realizando de manera simultánea.

La creatividad de José fluye sobre los materiales de manera minuciosa y detallista, caracteriza su composición la sutileza y la armonía que emergen en cada detalle de sus obras. En su proceso actual descubre paisajes escultóricos que plasman escenas de un hábitat que le es propio, el litoral argentino. Allí vemos representados barcas, ríos y juncos sugiriendo el movimiento constante de la naturaleza. Sus construcciones deshabitadas constelan en el espacio haciendo más evidente la presencia de lo humano en el ambiente.
Completan esta propuesta los dibujos de Héctor Quiroga, fue invitado por José a participar en la muestra en Nodo940 ya que vio en sus dibujos la posibilidad de interactuar en la narrativa de sus escenas.

Héctor nació en Mendoza, se recibió de arquitecto en Córdoba y en la actualidad se desempeña como diseñador gráfico. Sus primer contacto con la expresión artística comenzó cuando era pequeño dibujando sobre grandes pliegos de papel madera que encontraba por su casa, fue alumno del Taller de Alfarería de la Escuela Provincial Fernando Arranz y del taller de el artista Miguel Mullins. En su trabajo actual la figura humana aparece inmersa en diferentes líquidos; de línea simple y colores planos estos personajes sugieren la idea del artista de la importancia de fluir en la vida a través de diferentes cauces.

Ambos generan un ámbito narrativo en donde esculturas y dibujos generan la tensión que oscila entre la presencia/ausencia del ser y su relación con el ambiente, siempre en constante movimiento.

Vanina Seguí, marzo 2019

Extracto de "El río oscuro"

“Volando pesada, pero airosamente, la yacutinga cruzó la distancia hasta el fornido guatambú. Allí esponjóse las largas plumas negrísimas. Luego miró a su alrededor, dominando el vasto conjunto. La vegetación crecía lujuriosa, como prometiendo no repetirse nunca, en su llamativa magnificencia. Enfrente, una maría preta de musculosa corteza; más allá un anchiquillo, un marmelero o membrillo de monte, una guayubira. A su lado el lapacho irguiendo su clara estatura. Juntos, tres o cuatro pindó imponían su sombrío ramaje como elevadas lámparas oscuras. De casi todos los árboles pendían los hilos tenaces del isipó, tendiendo lazos, forjando murallas, cerrando posibles sendas. Y a los pies, un auge fantástico de amambays y otros helechos, caraguatás, culantrillos, tacuaras bravas, plantas espinosas y rastreras estrechándose alrededor de estos pindó, admirando su aérea, inaccesible belleza. Una calma majestuosa parecía desprenderse del monte, una calma que no podían turbar los chillidos de algunos monos persiguiéndose ni el canto breve del surucuá, ni el crujir de las ramas secas tronchadas por el sol candente.
De pronto, todo cambió, los árboles, los animales, el aire, parecieron distintos, extraños unos a otros, enemigos.
Tras el certero balazo, una saracura bajaba velozmente, estremecido su pequeño cuerpo, hasta besar la tierra con el pico verde.
La calma había desaparecido. Pasaba el hombre….”

Texto extraído del libro “El río oscuro” del escritor argentino Alfredo Varela


Obra