Javier Larrecochea


Nací en Córdoba, un día de verano, en Febrero de 1966.
En mi recorrido personal hice estación en la psicología, recibiéndome de licenciado en la Universidad Nacional de Córdoba, para pasar también por la utilería y escenografía.
Nunca fui solo psi… mi curiosidad me llevo a incursionar en distintas artes expresivas que fui sumando, integrando a mi trabajo.
Actualmente estoy terminando la Tecnicatura en Artes Visuales, carrera que estoy cursando en la Escuela Provincial de Bellas Artes Figueroa Alcorta.
Comparto un espacio de taller donde produzco mi obra personal, explorando con distintos materiales y donde también coordino talleres y Seminarios de Formación a personas que quieren trabajar con otras sumando el arte y la creatividad a su repertorio de herramientas.
Soy terapeuta y desde hace 13 años trabajo desde el Arteterapia Gestalt.
Disfruto del juego y la exploración… los procesos y los movimientos…recrearme a través de las obras es lo esencial para mi.
Participé entre otras del Segundo Salón de “Los Ceramistas y su Creación” (Ciudad de Bs.As.) en el que recibí el Segundo Premio en Modelado, Año 2014; y en la Muestra “Cerámica Contemporánea en Córdoba”, Cabildo histórico de la ciudad. Abril/Julio 2016. Participé en la Feria “Con ARTEvas” 2018 y en la tercera edición Baston del Moro HeteroFriendly.
---> nodo 1.4 - 2019
Larrecochea X Cascón
Su trabajo es fiel reflejo de su recorrido y sus experiencias, su conexión con el hacer y su lenguaje plástico está muy enriquecido con su formación académica, (Lic. en psicología y arteterapeuta gestáltico) es por esto que su discurso esta enriquecido, embebido en las profundidades del autoconocimiento y de la interioridad del ser humano.
Todo este trabajo interno y vincular con el otro está enriquecido por la diversidad de materiales y lenguajes.
Javier nos lleva en esta muestra a un viaje a lo arcaico, nos sumerge en el mundo de las máscaras y lo que esconden en su interior, en sus detrases; que muchas veces es el nuestro propio, eso que se esconde o que esta velado y que en algunas oportunidades de devela.
Esto que se cuela por las fisuras y se insinúa es lo que nos interpela y nos invita a profundizar y mirar en que mostramos y que guardamos.
Gonzalo Cascón
2019

Sobre la obra de Javier Larrecochea
La palabra máscara deriva del latín y significa persona y Lila significa juego sagrado.
Usar una máscara en un ritual, en un divertimento, en una acción o actuación nos está conectando con nuestro ser sagrado que juega.
Y al jugar se da la posibilidad de descubrir en sí mismo otras posibilidades, otras identidades, con sus luces y sus sombras. El juego sagrado como capacidad sanadora nos puede llevar a jugar ser alguien que nos asusta o que nos fortalece, ser brevemente ese ser y aprender desde habitar esa piel.
Hades
El cara oscura, señor de las tierras bajo tierra, poseía al igual que cada dios del Olimpo un objeto que era su atributo, en este caso, una máscara que lo volvía invisible.
Hades hacía uso de ella cada vez que salía al exterior. Nunca mostraba su verdadero rostro, así podía frecuentar lugares donde se autoexcluía por miedo a no ser aceptado.
Pero un buen día, mientras recorría sus confines, apareció Afrodita con su hijo y decidieron hacerle una jugada secreta. Ambos habían apostado que esa máscara caería si el viejo cara oscura se enamoraba.
Así fue que en ese momento, Eros apuntó su flecha y lo atravesó. Trastabillando llego al exterior donde vio a la ingenua Kore, la joven hija de Demeter y Zeus que había bajado a los verdes prados de la tierra guiada por el aroma de un narciso y no pudo resistir su pasión ante ella. Y así, como resultado de la pasión, su máscara cayó por primera vez.
Corrió en su dirección y sin que apenas ella pudiese percibirlo, ya la había raptado y conducido al fondo del Averno. La historia sigue con la resistencia de Kore, el llanto de su madre y la intervención del padre, dios del cielo y de la tierra.
Fue entonces cuando Zeus llega a un acuerdo con su hermano Hades sobre el conflicto que afectaba a toda la faz de la tierra, porque Demeter en su ira, por el rapto de su hija, había enviado nieve eterna sobre el mundo de los humanos y de seguir asi, todo se extinguiría.
Entonces Hades propone que la joven permanezca 6 meses junto a su madre y los otros siguientes seis junto a él, pero ya no como la simple niña Kore, sino empoderada en Perséfone, la reina que co-gobierna con el cara oscura desde el poder del amor de la transformación. Ella fue transformada y ayudará a otros en ese camino.
Y nuevamente cae la máscara de Hades… ya no la necesita, el poder del amor lo llevó a aceptar su totalidad, con sus luces y sus sombras.
Las personas acuden a distintas máscaras para ser aceptados o para ocultar algo. Nos montamos desde muy temprana edad una máscara que nos confunde sobre cuál es nuestro rostro verdadero.
Y allí comienzan las preguntas. ¿Cómo me ven? ¿Qué cara muestro? ¿Qué oculto? ¿Qué oculto con esta máscara ante los otros y que oculto para conmigo mismo? ¿Siento un poder que no me permito? ¿Me conecta con mi sombra? ¿Me gusta o me asusta?
El siguiente paso es poder conectarnos con los sentimientos, poder dejar caer la máscara que oculta nuestra vulnerabilidad para transformar nuestro verdadero rostro en fortaleza. Poder respondernos sobre lo que deseamos, sobre lo que sentimos, sobre lo que buscamos. Y así, poco a poco, lo exterior entrará en consonancia con el paisaje interior y empezaremos a sentir que podemos prescindir de las máscaras. Podemos unir lo que pensamos con lo que sentimos y lograr coherencia en nuestras vidas. Así naturalmente dejaremos caer las máscaras rotas, viejas, gastadas que con el tiempo se fueron rajando, agrietando, desintegrando.
Ya no las necesitamos.
Carla Del Bianco
2019











