Javier BELLOMO CORIA

Nací en la ciudad de Córdoba en el año 1968.
A los 27 años me recibí de arquitecto, profesión que desarrollé durante breves momentos (salteados) en mi vida.
La vida me llevó por varios rumbos hasta que en el año 2013 volví a asentarme en Córdoba.
La fotografía es mi medio de explorar el terreno del arte, al cual accedí desde diversos talleres y mayormente en forma autodidacta.
Desde el año 2011 vengo trabajando, siempre desde la fotografía, experimentando medios alternativos de impresiones y montajes.
Participé en varias muestras colectivas e individual y en mercados y ferias de arte.
Desarmando (en Primera Persona) El Yo fragmentado Por Natalia Mónaco
Javier Bellomo juega con él mismo, así aprieta el botón de su obturador y registra un instante de su propia existencia, un instante mirando al mundo, capturándose en él. Se busca, reflexiona en una situación intimista, se enfrenta a su propia mirada, la de la fotografía y otras más, se busca, se revela, trabaja la imagen , la rompe y se transfiere; en un Yo fragmentado. Desarmando (en Primera Persona) surge de un juego de hacer y deshacer la imagen fotográfica, algo que no le es ajeno, rompiendo la bidimensionalidad. Es un auto-retrato a gran escala. Auto retrato como punto de partida de una conversación directa Artista-Público, como reafirmación de una búsqueda fotográfica que durante años fue objeto de estudio por fotógrafos y que en los últimos años se ha visto masificada (selfies). Sin embargo un autorretrato es mucho más que una representación visual mimética del artista. Realmente es una narrativa abierta a la interpretación del observador donde Javier Bellomo propone su propia auto-revelación y auto-creación. Esta instalación específica para la lucera de Nodo 940, fue pensada en su totalidad de formas, ella puede ser mirada desde cualquier ángulo que une las tres plantas de este edificio del Nuevo Pasaje Muñoz.
Suspendida en el aire. La imagen completa se conforma de 252 piezas de 20cm x 20cm, una transferencia sobre mdf, generando un juego en el que ciertas partes están en primer plano, otras en el plano del medio y otras en el plano de atrás.
La imagen nunca estará del todo bien formada, dice Javier Bellomo “se plantea un juego: el ojo humano intenta rearmar aquello que está roto, la obra no lo deja, nos movemos en el espacio para, al menos, armar alguna de las partes que la constituyen. Intentamos armar un ojo, al lograrlo vamos al otro ojo, para lo cual debemos movernos, y al movernos se desarma el primero que estaba armado. Es un juego que no tiene fin y que obliga a movernos en el espacio para poder enfrentar la obra.”
Él nos invita de alguna manera a apropiarnos de esta imagen, de esa realidad y transformarla a nuestra propia mirada. Esta prueba visual busca disolver, separar las diversas partes que forman un todo, generar desorden en el encuadre.
Es la desaparición de la evidencia, es el perfeccionamiento ante cualquier intento de querer diluir la memoria, de quebrar la imagen sobre el lugar físico en el que se exhibe hoy esta instalación.
El gran protagonista es el hombre. Imaginemoslé, nos y se observa, se atrapa él mismo en su retina fotográfica y desde ahí nos vé.
Natalia Mónaco, julio 2016
