
Dante Montich

Es artista y curador independiente. Lic. En Pintura. Esp. en Práctica Artística Contemporánea. (UNC) Premiado en los más importantes Salones Nacionales: Arte Emergente-CCEC. Premio CFI. Premio Ciudad de Córdoba. Salón Nac Bco Central. Salón Nac Pintura Bs.As. Premio Nac. Rafaela, Santa Fe. Premio Bancor, Premio ITAU, etc. Ha realizado más de 16 muestras individuales: Museo Genaro Pérez, Museo Superior Palacio Ferreyra, Galería El Gran Vidrio, Tres Cuarto Arte, Praxis, Galería Artis, Espacio Centro, Cabildo Histórico y Museo provincial E. Caraffa Córdoba. 42 veces Finalista: Salón Nac de Pintura Bco Nación. Premio Bco de Córdoba. Salón Nac Banco Central. Salón Nac Artes Visuales Macro- Rosario. Salón Nac Palais de Glace. Salón Nac Rafaela. Premio AAGA, Premio Chandón. Premio CFI. Primera Bienal de Dibujo, San Juan, etc
Pintor por sobre todo. Últimamente se concentró en el dibujo y en diversos proyectos curatoriales. Las últimas reflexiones lo pusieron en un terreno incierto y contradictorio. Como si toda su obra fuera el resultado de una dificultad, ésta siempre se construyó desde una acción, desde un juego de relaciones que no terminó de acordar: posibilidad visual de un interrogante o de una sospecha.
Obras en la Tienda
La pintura
“Concluyo una pintura cuando ésta ha superado al pensamiento” (Montich, 2013) Esta decisión, de poner a la obra más allá de su formulación ideológica o conceptual, y de que no sea una mera ilustración de un planteamiento teórico, es de por sí, una decisión conceptual.
Mi obra es consciente de cómo su forma se resiste a la omnipresencia del diseño, a la gratuidad visual, a la ilustración, a lo descriptivo y al espectáculo de la cultura hoy. Se resiste al plano de lo conocido; no como algo extraordinario sino como una particularidad. En mi trabajo, el significante pictórico se manifiesta para trazar un tránsito, para evidenciar un accionar humano.
El gesto conserva cierto residuo de figuración. La articulación de presencia y ausencia en el espacio pictórico pone en juego el gesto, y éste, aun cuando sea convulsivo o evasivo queda controlado por la autoridad del marco. Si la función significativa ha sido por tradición propiedad de la figura, el color es entonces demasiado esquivo, nunca accede directo al significante, sino que mantiene, como afirma Schefer, “la diferencia en el campo donde se ha encontrado”, según nos aclara Mary Kelly sobre el paradigma pictórico en Arte después de la modernidad. Esa diferencia que nos da el color, nos permite acceder a la zona más oscura de la imagen.
Podemos abordar rápidamente la visualidad de la pintura, pero no lo legible; aquí de nuevo el problema entre significante en relación al sistema pintura. La verdad de la pintura al igual que la verdad del significante, consiste en la imposibilidad de conocerla, por lo que el texto pictórico permanece ignoto, inalcanzable. Esta es la razón de que resulte más apropiado para el sistema significativo del texto artístico no plantear la cuestión del significante sino del discurso.
Poner en dudas la propia pintura, me significa replantear permanentemente su rol, una toma de conciencia: mi pintura no es solo una pintura, sino una representación sobre una idea de pintura. “Las posiciones artísticas son ahora reconocidas como ficciones”. ¿Pero ficciones de qué? Jean Baudrillard habla sobre la función de la pintura en su texto La Ilusión y la desilusión estéticas, donde considera que a ésta sólo le queda la función de auto representación puesto que se ha liberado de la carga mimética. Para Baudrillard la pintura sólo es la ironía de lo que fue en la modernidad.
Dante Montich














