Cristina FIGUEROA

Nació en Córdoba en 1941

Estudió en la Escuela de Arte de la Universidad Nacional de Córdoba con la profesora May Leach de Musso (1961/64).
Gana un premio del Ministerio de relaciones Exteriores de Italia y una beca de la Fundación Agostino Rocca que le permiten estudiar en la Academia de Bellas Artes de Roma, donde se graduó en Escultura (1965/69).
De regreso a la Argentina, en el año 1971 obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes para trabajar con el escultor Líbero Badii.
Ha realizado muestras personales en Buenos Aires en las Galerías Latín American Art. Gallery, Vermeer y Atica. En Córdoba en las Galerías: Jaime Conci, Práxis, M.E.Kravetz y Sonia Leavy; en la Cripta Jesuítica, Museo de Arte Contemporáneo Chateau Carreras, Cabildo Histórico y Museo Emilio Caraffa.
En el exterior ha realizado muestras personales en Alemania en Karolinenhof Galerie y Galerie Tobien, en México en Lourdes Chumacero Gallery, en Italia en la Casa Argentina, Galería Rouge et Noir y Galería La Bussola (Roma) y en España en la galería Centro de Arte Contemporaneo (Madrid).
Invitada por la Academia Nacional de Bellas Artes participa en el concurso “Premio Agustín Riganelli” en 1976-Museo Sívori y en el “Premio Fundación Alejandro E. Shaw” en 1980- Galería Palatina. Concurso Coca Cola en las Artes y en las Ciencias en 1981-Galería Rubbers.
En 2010 recibe el premio del “Régimen de Reconocimiento Artístico” instituido por la provincia de Córdoba.

FIGUEROA x Carlos Lista / Surcando la eternidad - de la serie: ¿De dónde vienen?

En las esculturas de Cristina Figueroa las naves se aproximan, en su significado, al arca, y los barqueros, a figuras que evocan, como aquellas, representaciones de antiguas mitologías. Portadores de saberes antiguos y de enigmas, los trasladan para preservarlos y entregarlos a nuevos destinatarios. Rotundos y sólidos, por el material y la forma que la artista utiliza y recrea, los barqueros se funden con las barcas, surgen como prolongaciones de ellas y se amalgaman en una especie de unidad primigenia e inseparable. De apariencia totémica, marchan seguros, conocedores del rumbo y el destino de sus travesías.
Cierto arcaísmo formal y expresivo revela que el mundo de la artista, como lo expresa Rafael Squirru al referirse a sus obras, “nos habla de un subconsciente rico, de América y sus culturas ancestrales, así como de otras que brotan de su fértil imaginación.”
De algún modo, un sentido de sacralidad, autoridad y poder otorga al conjunto una cuota de misterio. ¿De dónde vienen?, ¿hacia dónde se dirigen?, ¿qué expresan sus rostros elevados al cielo?, ¿las grandes manos extendidas hacia adelante o arriba?, ¿suplican, agradecen, oran?, ¿qué designios orientan sus viajes?
Es en la evocación de lo arcaico y mitológico y la falta de precisión de identidades culturales donde reside la universalidad de las obras de Cristina Figueroa. Alusiones elusivas. Arcanos que serán descubiertos a quienes se atrevan a interpretarlos.

Carlos Lista, Febrero 2017