Angélica GONDEAN

Nací en el ’63 (como Fito) pero en Realicó, provincia de La Pampa. Soy docente, artista plástica y escultora; también ejerzo de mamá, esposa, hija, realizo quehaceres domésticos y atravieso lo mejor posible o como puedo todos los roles que conlleva una mujer en estos tiempos. Mi primer título formal fue el de maestra de primaria allá por el ´85 que me ayudó a solventar mis estudios de arte en la querida “Figueroa Alcorta” de la calle Salta (Córdoba Cap.) dónde me recibí de Perito y Profesor de Artes Plásticas; me especialicé como Técnico Superior y Profesor de Dibujo y Escultura.... Viví durante 18 años en Córdoba Cap. y formé allí mi familia. En 2003 regresé a mi pueblo donde resido actualmente. Desde 1992 participo en diversas muestras colectivas e individuales a nivel local, provincial y nacional; convocatorias a Salones, como también encuentros o simposios de escultores y diferentes disciplinas artísticas. Dirijo proyectos culturales plástico-visuales a nivel provincial y local. Uno de los mayores logros en mi carrera fue gestionar, participar y hacer realidad el primer Encuentro de Escultores en Realicó. Premio Estímulo Artistas Plásticos de La Pampa en el Salón de Dibujo. Integro el grupo “5 Huellas” desde sus inicios. Organismos públicos y privados de mí pueblo, provincia y distintas localidades de Argentina poseen obras de mi autoría. Participo como jurado en concursos y salones. Pinto murales. Me encanta dibujar, tallar, esculpir, construir, reciclar, aprender y reinventarme todo el tiempo. Soy inquieta y apasionada en lo que hago, hace más de treinta años que estoy frente a las aulas con verdadera vocación docente y me siento muy feliz de enseñar a quien quiere aprender como también convidar y compartir arte y sobre todo cuando trabajo en el cobijo de mi taller “La Fragua”.
“Gran Misterio”. “Entre sueños atrapados” Por Claudio Cassia
Angélica Gondean toma prestado un símbolo.
Estos suplementos que parecieran sujetarse a sí mismos son el nexo con lo salvaje y lo ancestral.
La artista va creando instancias como marcas en su propia conformación identitaria, ella se rehace, se transforma, inventa a sus ancestros, convoca y se reconoce en lo diferente.
Móviles con simbología mágica que se desmoronan en color, el espíritu creador, el “Gran Misterio”. La instalación provoca, abstrae, entrama y fluye como sus propios sueños. Nos refleja en lo onírico, se materializan en lanas, telas, plástico para luego mutar y apropiarse del espacio.
Claudio Cassia, Coordinador Lucera, septiembre 2016

