Alejandro Bovo Theiler

Nací en Bahía Blanca, el 13/08/ 1971.
Soy Artista Plástico y Visual , Licenciado en Escultura por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
Desde 1990 desarrollo y expongo mi propuesta en muestras individuales , colectivas y proyectos interdisciplinarios. Trabajo en producción, investigación, capacitación y gestión en Arte. Mi obra forma parte de colecciones de Argentina y de colecciones Portugal. Francia, Inglaterra, Brasil, EEUU, Canadá, España, Mèxico , Colombia , Holanda , Chile , de la Colección del CFI ( Consejo Federal de Inversiones) y de la Colección Oficial de la Provincia de Córdoba.
Entre otros premios y distinciones recibo el 2do y 3er Premios Arte Textil (años 2012 y 2009) Salón Nacional de Artes Visuales en el Palais de Glace , Buenos Aires, además de la Primer Mención en Escultura del mismo Salón.
Recibo el 2do Premio Federal , CFI ( Consejo Federal de Inversiones ), Bs As en el año 2000.
En 2001 soy Becado por el Programa de Cultura del C.F.I. para realizar un Curso de Perfeccionamiento con Jorge Gamarra.
Participo con Libros de Artista inéditos en las ediciones 2013, 2014 ,2015 y 2016 de la “The N Y Arte Book Fair” MOMA , New York
En 2011 participo de la muestra MágicoTextil en la Bienal internacional textil en México.
En 2011 expongo , convocado por Fiber Art Fever en la Bienal Internacional Textil en México y para “Inspirations Latines” (2014) en Galerie Ko21 , Paris , Francia.
En 2015 realizo Ouroboros (muestra indidual) en la Galería de Arte de la Biblioteca EPM , Medellín , Colombia
En 2016 realizo una Muestra Individual en el marco del Proyecto Tabú/L’Eros in Mostra- Museo Difuso, Circolo Aternino di Pescara , Italia
Integro desde el año 2002 del Colectivo Arqueológico “Amigos el Museo Ambato de La Falda” desarrollo tareas como Guionista y Curadoría en dicho Museo.
Soy parte de la Compañía Teatral La Comisura (dirigida por Marcelo Comandú) con la producción de vestuarios y de la puesta visual .Con dichas producciones participo del Proyecto de Investigación en Artes “Estudios de cuerpo y voz en performance. Lógica de tensiones/conexiones en la constitución de la presencia”, radicado en el Cepia , UNC (Universidad Nacional de Córdoba).
Mi obra recibe diversos comentarios y menciones , entre otros, de Jorge Barón Bisa y Rosa Halac, Gabriel Gutniski, Verónica Molas , Gracia Cutuli , Osvaldo Mastromauro , Victoria Verlichak , Leopoldo Estol , Adolfo Colombres , Toia Ibañez , Javier Mattio , Leopoldo Estol , María Carolina Baulo, Idangel Betancourt.
Mi trabajo es publicado en medios locales , nacionales e internacionales , entre ellas La voz del Interior, Día a Día, Revista La Nación , Revista D&D, Revista Deodoro, Revista Ciudad X, Revista Ñ , Página12, Vagón de ostras.
Mi propuesta plástica es objeto de producciones académicas en diversas Cátedras e Investigaciones de la Facultad de Artes de la UNC , Escuela de Arte Emilio Caraffa de Cosquín y en el Seminario Walter Benjamín de la UBA.
REDUNDANDAS (sanaciones y clanes) x alejandro bovo theiler
En Redundandas dos clanes se reconocen y vuelven a darse las manos.
Doña Rosa, la abuela de Gabriela Rivero Capel , les vendió su casa a mis padres . Allí viví con ellos y mis tres hermanos desde 1974 hasta 1987. Esa fue la casa de mi infancia y también de la primera infancia de esa niñita cuando visitaba a su abuela en Monte Buey.
Pichón, hijo de Doña Rosa y tío de Gabriela , fué mi maestro de música en la Banda Municipal en esa época. Mi casa/taller en La Falda , nos la vendió él en 1991. Allí en “La Dicha” , como la renombré , he vivido los últimos 21 años de mi vida y producido casi toda mi obra.
Juntos con Gabriela pudimos jugar y constelar con estas coordenadas que vinculan a ambas familias desde antes de conocernos ya que hoy somos vecinos , amigos y colegas . Por eso digo que dos clanes se dan las manos al generar nuevas encrucijadas de crecimiento y realización. En esta ocasión es a través de nuestro obrar como artistas y transitando los propios aprendizajes.
La casa de mi infancia guarda todas las memorias y no solo es su cuerpo de paredes , en los ecos del aljibe y en su prodigioso patio de frutales , juegos y correteos . Las guarda sobretodo en la piel de quienes la habitaron , pieles que mil veces renacidas conservan los mapas de las rutinas cotidianas con las voces y sus rostros … los amados , los próximos , los ignorados , los ausentes , todos los rostros.
La vida entera es página abierta donde resignificar, capa sobre capa, el hogar/territorio donde nos han criado y hemos crecido. Pero aquí es necesario contar que esa casa de mi infancia tuvo también una casi piel regalada por el azar.
Mis padres regresaron de una fiesta con varios y pesados rollos de papel estampado con flores rosadas que ganaron en un sorteo . Eran papeles para cubrir y decorar paredes que quedaron guardados con otros documentos y papeles como un tesoro incomprensible. Nunca se usaron. Navegaron hasta el presente con ese gesto atávico y redundante de tantas acumulaciones que son vestigio de migrantes , heredades de las generaciones y sus postas trasatlánticas.
Aún hoy administro esa empresa de recolecciones y previsiones excesivas y me pregunto: ¿qué hacer para que esos relicarios de miedos y fantasmas decanten en otro orden? ¿podré alentar la alquimia de esa dupla omnipresente de ausencias y fragmentos en una construcción que alivie olvidos y donde puedan morar todos los miembros de nuestras familias?
Las respuestas las dan esas flores porque ellas han nombrado el devenir , lo han nombrado con esa naturalidad oscura de lo que está guardado o fuera de uso. Anunciaron un tiempo dilatado para luego poder manifestarse sutiles como el dolor apenas iluminado en la visión de un niño.
Yo intuía cuando pequeño que otros jardines estaban más allá de los juegos y las tormentas de la infancia ; percibía que la vida era una ronda más grande que un edificio , con horizontes más amplios que los límites de mi pueblo de llanura adonde aún está de pie esa casa a veces dichosa y otras desdichada.
Ahora sé que todas las flores son dueñas de la perfecta violencia que les permite abrirse a lo alto sin dudas e impertinentes así como se abren las palabras que impregnan mis recuerdos y los pliegues del río del alma . Aún cuando ese río se rompió en el hombre como un mar confuso, pudo mi niño memorioso rescatar las palabras junto a su propia imagen desanudando olvidos y atajos.
Así nace Redundandas cuando esas pieles de papel que la casa de Doña Rosa no quiso vestir devienen pequeños territorios estampados donde trazar evocaciones , donde unas voces consteladas son cosidas y bordadas.
Hoy siento estas flores redivivas en otros jardines , son las múltiples filiaciones del presente.
Alejandro Bovo Theiler
Mayo de 2017
La Falda



